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Por M.C. Arcadio de la Cruz Rodríguez
acruz@campus.cem.itesm.mx,
I.Q.A. José Antonio Guerra Garcia
aguerra@campus.cem.itesm.mx,
Q.F.B. Eduardo Lazarín Meyer
elazarin@campus.cem.itesm.mx.
División Preparatoria y Dirección de Innovación para
la AcademiaDepartamento de Ciencias
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM)
Campus Estado de México
Enero, 2003.

La utilización de un simulador interactivo en el marco del constructivismo
en la educación, para promover la protección ambiental, y el desarrollo
de habilidades y actitudes en alumnos que cursan química inorgánica.
Sin duda alguna que entre los tantos retos a resolver en este siglo en
la educación destacan dos:
- La necesidad de desarrollar acciones concretas en el ámbito académico
para preservar y en lo posible recuperar lo que nos queda de medio ambiente,
más allá de la mera exposición en clase de problemas ecológicos y ambientales
consecuencia del desarrollo social, industrial y económico, proveyendo
a las nuevas generaciones con un espacio y recursos naturales, que les
permitan desarrollarse con la dignidad y posibilidades a las que todo
ser humano tiene derecho. Lo anterior demanda del docente un cambio
de paradigma en el proceso enseñanza-aprendizaje.
- El otro gran reto es el desarrollo e implementación de estrategias
de enseñanza, dirigidas a desarrollar habilidades y actitudes en los
estudiantes, con el fin de que adquieran distinciones y competencias
que les permitan estar funcionalmente activos en lo profesional en las
próximas 5 décadas del nuevo siglo y sean capaces de tomar decisiones
que les lleven a resolver genuinamente los problemas de economía, estado
y medio ambiente derivados del desarrollo industrial y social de la
última parte del siglo XX, lo que demanda del alumno el ejercicio del
principio de compartir los recursos y conocimientos de que dispongan,
a través de la práctica de aprendizajes colaborativos.
En este artículo se expone una propuesta que incide en ambos problemas,
a través de la creación de un simulador, que hemos denominado “Laboratorio
Digital Interactivo de química inorgánica”, e implementado en una institución
educativa universitaria en su área de nivel medio superior o bachillerato,
como una aportación de innovación para la enseñanza de esta materia, y
preservación del medio ambiente; se comenta el desarrollo y resultados
preliminares de la implementación de esta acción en tres semestres desde
1999.

La propuesta de creación de un laboratorio digital fue desarrollada para
resolver una preocupación natural en el ámbito docente cuando se imparte
la materia de química, y sistemáticamente se trabaja con alumnos de bachillerato
que realizan prácticas una vez por semana, lo que ocasiona que, en la
parte experimental se desenvuelvan con dificultad impidiendo el cumplimiento
total de los objetivos de las sesiones experimentales, además el buscar
mayor seguridad para los estudiantes al realizar experimentos de química,
pues es conocido que el trabajar con materiales químicos tiene un riesgo
potencial, que si bien es cierto estos riesgos se disminuyen con el conocimiento
de técnicas correctas y procedimientos diseñados adecuadamente siempre
existe el riesgo de accidentes y en mayor grado cuando se experimenta
en laboratorios con número alto de estudiantes (más de 30) por sesión.
Otras variables son la heterogeneidad de los alumnos en cuanto a edades
y habilidades motoras, es sabido que en la adolescencia el desarrollo
corporal, no se caracteriza por el control, de movimientos finos, y por
otro lado los alumnos provienen de instituciones de nivel secundaria donde
no han tenido suficiente contacto con el uso adecuado de material de laboratorio
y sustancias químicas; estas últimas representan una segunda preocupación
pues aún a dosis bajas o en soluciones de concentraciones molares muy
diluidas no dejan de representar un peligro para los alumnos y una amenaza
para la contaminación ambiental en el momento de la disposición de los
desechos de laboratorio donde aún inactivados, por supuesto con otras
sustancias químicas, siguen siendo contaminantes para el medio ambiente,
además de que sustancias utilizadas en los laboratorios de química orgánica
son probadamente nocivas para la salud de quien esta en contacto con ellas
durante determinados espacios de tiempo o en determinadas concentraciones.
Con los laboratorios digitales interactivos se logra y con igual importancia,
un cuidado y mejoramiento del medio ambiente, al evitar el lanzamiento
de desechos químicos a la atmósfera y al drenaje. En este aspecto las
escuelas donde se tiene el laboratorio convencional, pueden tener su drenaje
destinado para recibir los desechos en una planta de tratamiento de aguas
residuales en la misma escuela, con lo cual se evita el contaminar el
drenaje de la ciudad, que en la mayoría de los casos tiene también como
destino una planta de tratamiento de aguas, pero en este último caso el
transporte de los desechos es más largo y por ende peligroso.
El fundamento actitudinal por parte de los alumnos, para el desarrollo
del laboratorio digital interactivo, es aportado un aspecto ya natural
en los actuales alumnos de bachillerato, su amplia habilidad en simuladores
o juegos computarizados debido a que es la generación de la última década
del siglo XX que como característica tiene, haber sustituido un gran número
de juguetes tradicionales por los videojuegos, en ocasiones estos presentan
los juguetes tradicionales, (carros, pistolas, etcétera) en ambientes
que emulan un grado alto de realidad a través de programas computacionales,
(Carreras de autos, duelos con pistolas etcétera), como se puede inferir,
se trata del mismo tipo de juego pero a través de simuladores, cada vez
más sofisticados, este tipo de estimulo ambiental genera estudiantes con
intereses y perfiles algo distintos al de los estudiantes de la década
de los setenta cuando nos iniciamos como docentes.
Los estudiantes de bachillerato demandan ambientes de aprendizaje nuevos
esto ayuda a que en la actualidad la tecnología sea usada como una herramienta
por ellos para resolver problemas dentro de ambientes con un alto grado
de apego a la realidad (Sprague y Dede, 1999).
Por un lado, esto representa una oportunidad para el docente para estimular
en el alumno con tecnología educativa, la responsabilidad de aprender
por él mismo y transferir su aprendizaje al mundo real, por otro presenta
el reto de desarrollar materiales semejantes a los juegos con intereses
educativos. Son las teorías constructivistas de la enseñanza, las que
aportan más apoyo hoy día para el aprovechamiento de las habilidades que
los alumnos ya poseen y su utilización para resolver problemas nuevos,
adquiriendo aprendizajes útiles para el futuro, el utilizar métodos que
involucren tecnología computacional en el salón de clase (Dede, 1995;
Jonassen, 1996), trae ventaja para el docente, pues los estudiantes están
más estimulados al aprendizaje utilizando ambientes virtuales. ( Jonassen,
1996).
En la enseñanza de la química además de alumnos y profesores, existe
un silencioso pero afectado tercer protagonista, el medio ambiente, sobre
el cual, sería necio tratar de negar los efectos sufridos a partir de
la disposición de residuos escolares químicos, en México, existen más
de 8 millones de estudiantes de nivel secundario y sin conocer el número
de prácticas de laboratorio por semana, suponiendo que sólo el 25 % de
ellos las efectúa a lo largo de su enseñanza, debe ser considerable el
volumen de sustancias químicas utilizadas, en este nivel educativo, el
daño ecológico puede ser considerado innocuo, mas habrá que sumar el efecto
de los residuos de bachillerato y profesional en las carreras de química
en todas sus especialidades en las distintas instituciones educativas
del país.
La propuesta de desarrollar un simulador que apoye el desarrollo de habilidades
y actitudes en la enseñanza de la química sobre todo en su parte experimental,
y que a la vez disminuya con su utilización el impacto ambiental de desechos
químicos, y proporcionar a los alumnos de esta naciente década una herramienta
de aprendizaje, aprovechando la tecnología en el salón de clase y el gusto
en los estudiantes por ella (Norton y Wibur, 1998), nació en un proceso
colaborativo entre el departamento de multimedia y profesores de ciencias
de la preparatoria de la institución, el proyecto por su diseño y estructura,
ha incidido en el desarrollo de habilidades y actitudes, ha disminuido
los desechos químicos que aún cuando son reciclados o dispuestos de manera
adecuada alcanzan a dañar el medio ambiente, y sin ser el principal foco
de su creación, permite proteger la salud de estudiantes, técnicos de
laboratorio y profesores, al disminuir el tiempo y la frecuencia de exposición
a vapores, solventes y otros productos químicos.
Entre las habilidades que el proyecto busca fomentar destacan, la capacidad
de aprender por cuenta propia, la capacidad de análisis, síntesis y evaluación,
el pensamiento crítico, la utilización de tecnología informática y de
multimedia; en la parte de actitudes y valores los principales son, el
desarrollo y ejercicio de la honestidad y el respeto por las personas
y la naturaleza. Es por ello, que en 1997 bajo el programa de reingenieria
de la práctica docente en las materias de Química Inorgánica y Orgánica,
se da origen a la creación del laboratorio digital interactivo para el
aprendizaje de los alumnos y la protección del medio ambiente.
El Laboratorio Digital Interactivo (LDI) de Química Inorgánica, surge
entonces, como respuesta natural a la propuesta de un modelo de aprender
la química a través del uso de una plataforma tecnológica de avanzada
y técnicas de aprendizajes colaborativo y basado en la solución de problemas,
ya que por un lado se plantea el aprendizaje teórico con utilización de
sistemas computacionales, y tecnología de Internet, con alta interactividad,
y por el otro, en la parte experiencial, nos manteníamos a la zaga con
un modelo de laboratorio tradicional que de entrada no tiene congruencia
con la propuesta de descubrir el conocimiento.
Otra realidad que es fundamento para proponer el uso de laboratorios
digitales, es el daño creciente que existe en el medio ambiente por el
manejo inadecuado de los residuos químicos escolares, además del bajo
conocimiento de alumnos y algunos profesores del grado de daño a la salud
humana y ambiental, que algunas sustancias producen; ejemplo de ello son
los gases de óxidos de nitrógeno, producto no deseado de algunas reacciones
químicas necesarias en la enseñanza e incluso, el efecto carcinogénico
que producen sustancias como el benceno y algunos de sus derivados como
el fenol[1], y para los que existen normas internacionales que no se observan
comúnmente en los laboratorios escolares de nuestro país, muestra de que
estos desechos no son innocuos es que en los Estados Unidos y países de
Europa la disposición de desechos químicos escolares es motivo de regulaciones
estatales y federales[2].
Una justificación más, es la propuesta de utilizar simuladores de laboratorios
que le permiten al alumno vivir la experiencia de utilizar sustancias
de toxicidad conocida, de uso común en el laboratorio de química experimental,
dentro de un ambiente protegido, donde la seguridad y la preservación
de la salud humana son fundamentales, ya que se presentan escenarios de
aprendizaje donde es necesario que el alumno resuelva situaciones semejantes
a las de una experiencia real, lo que lo prepara para desenvolverse exitosamente
en un laboratorio físico con la consecuente adquisición de aprendizajes
significativos; debido a que se le demanda la solución de problemas académicos
independientes de la práctica propuesta, y relacionados con procesos cognoscitivos,
adquiriendo aprendizajes en un marco de aproximación constructivista (Dede,
1995) y en un ambiente colaborativo.
Una última justificación, es que además de fomentar habilidades y actitudes
en los alumnos, y la disminución de desechos contaminantes sobre el medio
ambiente se proporciona al alumno la experiencia de realizar prácticas
que estarían por fuera de las posibilidades materiales de alguna institución
por la utilización de dispositivos de laboratorio sofisticados y de alto
costo como son, centrifuga, medidor de PH, fotocolorímetro, rejillas de
difracción, espectroscopio, tubo de rayos catódicos, entre otros materiales
modernos que están disponibles en el Laboratorio Digital Interactivo,
al tiempo que ellos observan los cambios que ocurren molecularmente mientras
la reacción se esta efectuando, integrando la teoría directamente con
la práctica mientras desarrolla aprendizajes que puede transferir a casos
de la vida real (Hughes 1998).
La propuesta permite a las instituciones la posibilidad de mantenerse
a la vanguardia en la parte experimental sin detrimento del presupuesto,
y eso sí participando con acciones concretas para cuidar el medio ambiente
y la salud de los estudiantes y profesores.

Objetivo general:
Compartir con instituciones educativas interesadas, la experiencia adquirida
en la promoción del cuidado ambiental y la práctica de habilidades y actitudes
en alumnos, que deben trabajar en laboratorios químicos escolares utilizando
laboratorios digitales interactivos.
Objetivos particulares:
Realizando experimentos de química inorgánica de manera simulada en una
computadora personal y resolviendo problemas previos a la práctica:
- Promover en los estudiantes la habilidad de aprender por cuenta propia
y la aplicación de la capacidad de análisis, síntesis y evaluación,
a través de la solución de problemas propuestos en los laboratorios
digitales y el uso de la tecnología.
- Utilizando los laboratorios digitales y la estrategia de aprendizaje
basado en problemas, fomentar el pensamiento crítico, a través de los
problemas semejantes a los de experiencias reales.
- Favorecer en los alumnos, la adquisición de técnicas de aprendizaje,
con la posibilidad de transferir estas a otras materias científicas
o no. Promover en el estudiante, la comprensión de mecanismos de reacción
química, la motivación e interés en experimentos de química tanto simulados
como reales, al conocer a fondo las explicaciones científicas del comportamiento
de la materia, aprovechando su gusto por juegos interactivos.
- Realizar experimentos químicos en simulador, sin la necesidad de
adquirir equipo y materiales químicos costosos, peligrosos o difíciles
de conseguir o almacenar.
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