|
|


La tecnología educativa ha venido reforzando la educación a distancia
y abierta. Villaseñor nos menciona "su origen en los Estados Unidos de
América a partir de los años 40. La década de los sesenta aporta
el despegue de los medios de comunicación de masas como un factor de extraordinaria
influencia social".[1]. Surgen la radio
y la televisión con fines educativos. Algunas estaciones y canales comerciales
apoyaron en un principio al estado pero, posteriormente, las instancias
gubernamentales fueron creando sus propias vías. Se complementó
fuertemente con los medios escritos para atenuar algunas inconveniencias
en su uso. "En el vínculo que establece la televisión particularmente
la tradicional, la creatividad y la inteligencia están en el emisor,
mientras que el espectador queda reducido a un papel predominantemente
pasivo. Con respecto a la forma, la televisión se apoya en la imagen,
que al contrario de la lectura, que se basa en la racionalidad y
la reflexión moviliza particularmente las emociones, los sentimientos
y la afectividad".[2]
Una
razón más para conjuntar diversos medios para enriquecer el aprendizaje
y convertir la educación en multimediática, la cita Tedeso aludiendo a
Regis Debray quien ha definido a la televisión como una tecnología que
responde más a la lógica de la seducción que a la lógica de la razón,
en la cual se apoyan las tecnologías de la lectura y la escritura.[3]
La tecnología educativa está "orientada a racionalizar y mejorar
los procesos educativos mediante la sistematización de esfuerzos y aplicación
de principios de ciencias de la educación. (Dieuzeide, 1971). Separar
a los productos de los procesos".[4]
Este texto también denota una revolución tecnológica que pone “a disposición
de la educación nuevos medios, capaces de reforzar la función del profesor
en dimensiones que también trascienden la transmisión de conocimientos.
Se suma el gis y el pizarrón, los medios impresos (libros, folletos,
periódicos) y audiovisuales (radio, televisión, audio y videocasete,
diapositivas con sonido), y ahora se vislumbra la posibilidad de usar
medios interactivos (computadora, videodisco, teletexto) y redes de comunicación".[5]
La tecnología se ocupa de la aplicación sistemática de conocimientos
científicos para resolver problemas prácticos. "El tecnólogo sabe del
porqué de su actuación, puesto que se apoya en razones no meramente subjetivas
para resolver problemas, conceptualiza y analiza las relaciones de los
componentes del problema con el objetivo de descubrir las causas que lo
generan y, a partir del conocimiento de esas causas, propone alternativas
de solución".[6] Para él lo más importante
no es la tecnología sino el método, la primera debe ajustarse al estudiante
y no a la inversa.
La tecnología se refiere a los procesos no a los productos en sí, por
lo tanto, se presenta como un medio para alcanzar objetivos y resolver
problemas. En este sentido, el objeto de estudio de la tecnología educativa
es la forma en cómo se aprovechan pedagógicamente los materiales
y no propiamente éstos.
Concretamente, Escamilla nos especifica que tecnología educativa "son
los medios de comunicación artificiales (tangibles), naturales y métodos
de instrucción (intangibles) que pueden ser usados para educar".[7]
En su texto clasifica este autor los medios empleados por la tecnología
educativa: impresos, visuales fijos (pizarrón y gis, pintarrón, cartulinas
y rotafolios, diapositivas y fotos, filminas o acetatos), audiovisuales
(tele, audio, y videoconferencias, radio y televisión, medios grabados:
audio y videocasete, videodisco, CD y DVD), la computadora multimedia
e interactiva (multimedia, hipertexto e hipermedia; enciclopedias, bases
de datos, CD-ROM y DVD-ROM, interactividad: simuladores y tutores inteligentes),
la computadora en la red: Internet y www (Internet; tecnología sincrónicas:
textual y audiovisual, tecnologías textuales asincrónicas: correo y grupos
de discusión electrónicos, tecnologías multimedia en Internet: la world
wide web).
[1] Villaseñor, G. La
tecnología en el proceso enseñanza-aprendizaje. Trillas México 1998.
[2] Universidad de Deusto. Educación.
Una incógnita en el cambio actual. Bilbao, 1998, p. 153.
[3] ibíd p. 154.
[4] Galvis, A. Fundamentos de tecnología
educativa. Universidad Estatal de Educación a Distancia, Costa Rica,
1987, p. 6.
[5] ibíd, p. 8.
[6] ibíd, 109.
[7] Escamilla, J. Selección y uso de
tecnologia educativa. Trillas, México, 1998. p. 17.
|