Lic. Blanca Aguilar Salazar
blaguila@campus.cem.itesm.mx,
Maribel Montoya López
mmontoya@campus.cem.itesm.mx,
Dirección de Informática
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) Campus
Estado de México
Noviembre, 2000.
Actualización: Agosto, 2001.

La era en la que estamos viviendo está marcando nuevas tendencias, predichas
por científicos del pasado que tuvieron la visión de lo que ahora forma
parte de una realidad.

Las bibliotecas son un área de conocimiento que no se han quedado atrás
y en las que se pretende revolucionar no sólo su infraestructura,
sino la misma cultura. Dichos cambios no serán sencillos pero representan
una oportunidad en diversos aspectos.

En un sitio de internet se publica la información que una biblioteca
tendría en sus estantes. Así, tenemos que, al abrir una biblioteca digital,
entraremos de manera virtual en un mundo de información, teniendo acceso
a libros, revistas, folletos y diversos medios informativos en formato
de texto, audio o video.

Para contar con una se requiere un equipo de personas que pueda digitalizar
el material que se tiene en papel, contar con bases de datos o colecciones
que ya se encuentran digitalizadas y que son distribuidas por proveedores,
lo cual se guarda en servidores con la suficiente capacidad de almacenamiento
y memoria. Se requiere elaborar un índice de la información que se tiene,
así como contar con un buscador poderoso que nos permita realizar búsquedas,
tanto en los encabezados de las referencias como dentro de los textos.
La información que se puede encontrar en las bibliotecas digitales que
existen actualmente cubren áreas como: finanzas, mercadotecnia, literatura,
ingenierías, educación, computación, medicina, entre otras. Para poder
llevar estadísticas de la información que es consultada se pueden incluir
contadores, de esta manera, se evalúan las consultas a bases de
datos o a sitios de interés a los que se haga referencia.

Para facilitar su empleo, los desarrolladores de las mismas deben tomar
en cuenta que la navegación debe realizarse de manera intuitiva, para
motivar el uso de las bibliotecas digitales y llegar a la comunidad académica,
en primera instancia, y así difundir su utilización. El administrador
de la biblioteca debe desarrollar páginas desde donde se haga referencia
a las ligas de las publicaciones en línea, al material digitalizado con
el que cuente o a los discos compactos que tenga instalados.
Los formatos en los que podemos encontrar esta información son ASCII
(cuando son sólo archivos de texto) y html o pdf (cuando tienen imágenes).
Los buscadores que existen actualmente en Internet son un ejemplo de la
utilidad que llegará a tener el contar con textos en ASCII, ya que con
éstos el buscador puede encontrar el texto de manera eficiente y rápida.
Para poder tener acceso a las bibliotecas digitales se requiere un navegador
ya sea Internet Explorer versión 4.0 o superior y Netscape Communicator
también en versión 4.0, para los archivos pdf se requiere Adobe Acrobat
Reader versión 3.0 o superior.
Las bibliotecas han digitalizado información de sus publicaciones. Cuando
cuentan con los derechos de autor.
Los
proveedores envían las publicaciones o bases de datos en Discos compactos.
Para su instalación se requiere copiar la información del CD a un disco
duro o tener un manejador de una torre de discos. Por ejemplo, el ITESM
Campus Estado de México, cuenta con dos torres que tienen capacidad para
28 Discos compactos.
Otra manera en que se obtiene la información, es mediante ligas de referencia
a la publicación deseada, ya que hay editoriales que venden su información
de manera impresa y en línea. Al adquirir el servicio, el cliente puede
recibir una cuenta y un password para acceder al sitio deseado,
o debe identificar los números IP desde donde va a tener acceso al documento
y brindárselos al proveedor para que le otorguen los permisos pertinentes.
En cuanto a bases de datos, se cuenta con la Directriz sobre bases
de datos de 1996 que se refiere a la no autorización de copias ilegales,
por lo que es importante tomar en cuenta, al adquirir una base de datos
para una biblioteca digital, el tipo de licenciamiento con el que se está
adquiriendo y restringir el acceso en caso de ser necesario.
Para mantener vigente una biblioteca digital se debe tomar en cuenta
que los administradores dedican parte de su tiempo a incrementar los acervos
y a dar mantenimiento a aquellos sitios o ligas de interés, recomendados
para uso de los usuarios, los cuales se publican para facilitar la búsqueda
y se pueden encontrar en las bibliotecas digitales y en algunas bases
de datos donde se hace referencia a un sitio especial para ello.
También se requiere que brinden asesorías para apoyar a los usuarios
a los que se les dificulte el acceso a la biblioteca digital, una gran
parte de ellas, dan el servicio por medio del correo electrónico. En el
caso de aquellas que no son digitales, las consultorías pueden
ser personales o vía electrónica.
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