Por Janine Rodiles
jrodile@prodigy.net.mx
Agosto, 2001.
Se dice que estamos viviendo en la sociedad de la información
en buena medida porque las computadoras, la microelectrónica y
las telecomunicaciones, que no son otra cosa que medios de procesar y
transmitir información, están por todas partes y cada día
ocupan un lugar más importante en muchas actividades.
Sin embargo, nuestra vida cotidiana nos lleva a pensar que la informática
término con el que a partir de este momento designaremos
a la unión de los aparatos de procesamiento de información
y las telecomunicaciones juega un papel central sólo entre
los expertos en cómputo o entre quienes tienen un trato cotidiano
con las telecomunicaciones. Pues bien, esto no es así, y en las
siguientes líneas trataremos de demostrártelo.
¿Qué es algo de 2 centímetros de ancho, 5
milímetros de alto, y que se encuentra tanto en tu despertador
como en el Voyager, en los semáforos o en los coches, en tu horno
de microondas, en los cajeros automáticos, en el banco o en cualquier
laboratorio de análisis clínicos?
Exacto, es el microchip, tal vez el dispositivo informático más
famoso, y aunque a veces no nos demos cuenta de ello, este pequeño
componente integrado por millones de circuitos microscópicos y
conectado a través de las telecomunicaciones modernas, está
en muchos de los aparatos que usamos y es el actor principal detrás
de una gran cantidad de las acciones que realizamos cotidianamente.