| | 
 
La demanda de usuarios privados mexicanos siguió creciendo, básicamente
para aplicaciones de redes corporativas de voz y datos, motivo por el
cual el gobierno mexicano adquirió la segunda generación
de satélites: los Solidaridad 1 y 2. El nombre
de estos satélites era indicativo de la forma en que las telecomunicaciones
por satélite podrían lograr la unificación de zonas
urbanas y lugares remotos entre sí y con el resto del mundo.
 |
Por medio de un cohete Ariane se lanzó el Solidaridad
1, en noviembre de 1993, pero para agosto del 2000, antes
de cumplir con su vida de diseño, dejó de operar por
fallas eléctricas; siendo un satélite de comunicación,
sus problemas tuvieron un gran impacto en las comunicaciones de nuestro
país. Sus usuarios fueron transferidos al Solidaridad
2 (que había sido lanzado en octubre de 1994) y Satmex
5. |
Los satélites del Sistema Solidaridad también
fueron construidos por la empresa Hughes Aircraft Company (actualmente
Boeing), y costaron mas de 300 millones de dólares (incluyendo
servicios de lanzamiento, adecuación al centro de control de Iztapalapa,
un nuevo centro de control en Hermosillo, y seguros), un precio elevado,
pero que se justifica, pues debido a que un satélite no puede ser
reparado desde la Tierra, se le instalan piezas electrónicas de
reserva para suplantarlas en caso de avería. Por otro lado, se
le garantiza energía suficiente con una batería hasta estar
en la posición adecuada en órbita y, de esta manera, poder
recibir los comandos terrestres que lo controlen.
Pese a todas estas precauciones y al costo, México protegió
esta inversión asegurándolos en una cifra considerable,
que cubriera cualquier percance.
En el sector académico
El
sector académico en nuestro país también intervino
en esta carrera espacial, y en 1995 y 1996 la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM) lanzó
dos satélites UNAMSAT de órbita polar LEO, ambos con
fines experimentales. |
|