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 Los cajeros automáticos,
en sus primeras versiones, aparecieron en 1982, había unos cuantos instalados
en el D.F., Guadalajara y Monterrey. Con este avance, a la altura de los países
más desarrollados, se agilizó el proceso de automatización en la relación entre
el cliente y el banco, al ofrecer, al mismo tiempo, agilidad y rapidez para disposiciones
de dinero en efectivo y otras operaciones como pago de servicios. Los
cajeros automáticos son producto de la necesidad de ofrecer servicios bancarios
durante las 24 horas. La solución es posible mediante una mezcla de tecnologías
de cómputo, de teleproceso y de bandas magnéticas en las tarjetas (la tecnología
track II incluía más información en la banda que el track I de las tarjetas de
crédito). Se trata, en realidad, de procesadores que cuentan con una pantalla,
un teclado numérico y un dispensador de billetes (el procedimiento para suministrar
los billetes es electromagnético) y un módulo de memoria que registra las transacciones
diarias. Su poder radica en su conexión directa a un equipo de cómputo procesador
central, disponible las 24 horas.
Al ingresar la tarjeta correspondiente,
el cajero revisa, a través de un lector, la cinta magnética y confirma la autenticidad
del plástico. Posteriormente solicita el número de identificación personal (NIP)
o password, el cual debe ser registrado en el teclado numérico. Una vez dentro
del sistema se pueden hacer operaciones, como consulta de saldos, retiros de efectivo
o pago de servicios como el teléfono, luz, agua, etcétera. En 1986 se creó
la tarjeta activa para el cobro de nóminas. Los plásticos que hoy conocemos
como tarjetas de débito, porque sirven como una cuenta de ahorro con saldo a favor
del cliente, han tenido tanto auge que en el año 2000 había en el país
alrededor de 10 millones de estas tarjetas en todo el sistema bancario mexicano.
A ellas podemos sumar 5 millones de tarjetas de crédito y 10 mil cajeros automáticos.
Los servicios de pago a través de tarjetas tanto de crédito como
de débito se utilizaban muy poco. Sin embargo, el hecho de poder pagar en
establecimientos comerciales y poder obtener dinero en cajeros automáticos, las
24 horas del día y los 365 días del año, provocó un rápido aumento en el uso de
estos instrumentos bancarios. Tanto, que actualmente el porcentaje de operaciones
bancarias que se hace a través de este medio es del 45 por ciento. |