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En 1988 se crea el sistema de banca por teléfono. Su antecedente
directo fue el sistema audio respuesta. Las instituciones de crédito
ofrecen a partir de ese momento un servicio automatizado para recibir
llamadas de los clientes desde cualquier parte del país.
Los primeros servicios se hacían mediante
operadoras que respondían a las dudas e instrucciones de los clientes. Desde 1994
la operación se hace a través de un servicio digital que se opera por medio
de las teclas del teléfono, y en la que una grabación nos acompaña en la ejecución
de múltiples transacciones como consulta de saldos, pago de tarjetas, reporte
de tarjetas extraviadas, solicitud de tarjetas de crédito, pago de servicios,
transferencias e inversiones. Se requiere un NIP o clave personal para tener acceso
a este servicio. La tecnología que hace posible esto (operación de voz y datos)
se integra en robots conocidos como IVR's (Interactive Voice Response). Al final,
esto puede verse como si el robot contestara al cliente y, al igual que como lo
hace una persona, operara el sistema de la misma forma y con la misma secuencia
haciendo la traducción simultánea de los datos a voz. Con
los servicios digitalizados, apoyados con la fibra óptica, los satélites y las
centrales de telefonía celular, la banca por teléfono empezó a registrar una elevada
utilidad en la década de los años 90. La cantidad de transacciones
por teléfono ha ido en aumento constante, constituyendo, en la actualidad el 25.0%
de las operaciones totales en los bancos de México.
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